XXI Asamblea de Cooperadores Amigonianos España

26 junio, 2016

Queridos hermano@s: Paz y Bien

La Asamblea Nacional, celebrada en Godella este fin de semana, ha tenido como tema central la puesta en común del trabajo, que los grupos han realizado durante el año sobre la Carta Encíclica del Papa Francisco “Laudato Si’”. Queremos hacer partícipe de esta experiencia a la Gran Familia Amigoniana, enviando el siguiente Mensaje.

Introducción

La Espiritualidad Ecológica, podemos afirmar que está hermanada con la Espiritualidad Franciscana y, por ello, Amigoniana. Basta releer los textos señalados en la cabecera. Esta hermana tierra clama, gime y sufre por el daño que le provocamos, pensando que somos sus propietarios y dominadores (2). El ambiente humano y natural se degrada juntos, de hecho, el deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de modo especial a los más débiles del planeta (48). Estas situaciones provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, un clamor que nos reclama otro rumbo (5). Francisco, tras un extenso diagnóstico sobre lo que está pasando en nuestra casa, afirma: basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común”. Pero añade: la esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida, que siempre podemos reorientar el rumbo, que siempre podemos hacer algo para resolver los problemas” (61).

Rasgos de la espiritualidad ecológica

El Papa Francisco concluye la Carta Encíclica con un capítulo dedicado a una Espiritualidad Ecológica, que contribuirá a tomar un nuevo rumbo, una búsqueda en familia, con otro estilo de vida. Señala los siguientes:

  • GRATITUD: Lo primero de todo, reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre (220). No somos Dios, la Tierra nos precede y nos ha sido dada (67). Una expresión de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y después de las comidas: recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida, fortalece nuestro sentido de gratitud por los dones de la creación, reconoce a aquellos que con su trabajo proporcionan estos bienes y refuerza la solidaridad con los más necesitados”(227).
  • SOBRIEDAD: Quienes disfrutan más y viven mejor cada momento, son los que dejan de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple (223). Se ha creado un mercado consumista y compulsivo que nos sumerge en la vorágine de las compras y los gastos innecesarios. Tenemos demasiados medios para unos escasos y raquíticos fines (203). Estamos llenos y saciados de todo y, a veces, nos sobra de toldo. Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir (204)
  • ACTORES: Ser actores y no espectadores. Tampoco pensar que, porque el problema es caótico y yo tan pequeño, no puedo hacer nada. Unidos a realidades distintas a la nuestra podemos hacer mucho, aportando cada uno su pequeño granito de arena. No dejar a que lo hagan los políticos, las instituciones, que lo hagan otros. El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión (228). Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros (229). Cuando intervenimos junto con los demás en la dinámica social, debemos recordar que eso es parte de la espiritualidad, que es ejercicio de la caridad y que de ese modo se madura y se santifica (231).

¿Qué podemos y debemos hacer?…(Acciones concretas)

Es muy noble, dice el Papa, asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas (211). Para ello, nos invita a contemplar a Francisco de Asís, ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil, vivido con alegría y autenticidad; y nos exhorta a manifestar una “atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados (10).

  • Reducir el consumo de agua.
  • Apagar las luces innecesarias en las casas.
  • Utilizar la tecnología de led para reducir consumo eléctrico.
  • Alargar la vida de la ropa y/o reciclarla.
  • Reciclar: separar residuos o dar una segunda vida a las cosas.
  • Aumentar el uso del transporte público.
  • Ser actores y no espectadores en nuestro entorno.
  • Reducir el consumo, potenciando la austeridad y sobriedad.
  • Ver a Dios en cada detalle de la Naturaleza.
  • Dar gracias antes y después de cada comida.
  • Así se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior (10).

Como en María, este nuevo modo de vivir más equilibrado y ecológico será fuente de gozo y paz (222) e inicio de una nueva fraternidad universal (228).