Luis Amigó, “gigante de la santidad”

A los 19 años de edad decide hacerse fraile capuchino. Era el 12 de abril de 1874 cuando vistió el hábito franciscano en Bayona (Francia) con el nombre de Fray Luis de Masamagrell. Cinco años después, el 29 de marzo de 1879, y residiendo ya en Montehano (Cantabria), fue ordenado sacerdote, con tan sólo veinticuatro años.

Fruto de todo el intenso trabajo que el P. Luis Amigó venía realizando con los seglares fue el nacimiento de las dos congregaciones religiosas que fundó. Primero, con tan sólo 30 años de edad, fundó -el 11 de mayo de 1885- la Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia. Posteriormente -el 12 de abril de 1889-, cuando aún tenía 34 años, fundó la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores.

Se caracterizaba por tener un carácter generoso y alegre, se condolía fácilmente por el desvalido y el marginado, su ardua labor con la población carcelaria le caracterizaron con un hombre de una alta sensibilidad humana. Su vestidura era la sencillez y su armadura la misericordia, que han sido ejemplo para toda la Familia espiritual que ahora somos sus seguidores.

El 13 de junio de 1992, el Papa Juan Pablo II lo declaró Venerable y la Iglesia se pronunció sobre él definiéndole como «Gigante de la santidad, modelo y prototipo de religioso, sacerdote, fundador y obispo». Actualmente está en proceso de beatificación.