Movimiento Juvenil Amigoniano

JMJ - Amigoniana

El Movimiento Juvenil Amigoniano es la comunión de diversos grupos, comunidades y asociaciones juveniles que, manteniendo sus características propias, coinciden y se unen en una misma propuesta educativa y evangelizadora, inspirada en el espíritu y el estilo del P. Luis Amigó y la tradición Amigoniana. Al interior del MJA se da la pluralidad propia de la diversidad de edades, niveles formativos, objetivos e intereses propios de los distintos grupos.

El MJA se considera un movimiento educativo – pastoral de referencia porque lo que pretende es vincular a diversos grupos en torno a unas opciones, una espiritualidad, unos valores y diversas modalidades de participación, respetando la autonomía de cada uno de ellos.

Pueden participar en él los jóvenes o grupos de jóvenes que tengan deseo de crecer integralmente como personas y acepten para ello, de alguna forma, la luz que aporta la fe y el Carisma Amigoniano. Éste propone una concepción de la persona, una presencia educativa y una propuesta explícita de los valores humanos y cristianos vividos en la Iglesia y en el mundo. El MJA favorece el encuentro de los jóvenes con Jesús, la apertura a la fe, pero valora positivamente todo crecimiento humano y en los valores del evangelio que se de en cada joven, aún sin una fe explícita.

OPCIONES

  • Proponer un estilo de vida alternativo que nace de la fe, insistir en la novedad del Evangelio, en su potencialidad para otorgar sentido a la vida.
  • Prioridad del encuentro personal situado: acogida personal y gratuita, atender al momento vital de cada joven, invitar a realizar un itinerario personal e intransferible. La relación como medio principal, tanto a través del tes­timonio como del acompañamiento personal.
  • Desde la experiencia, provocar interrogantes que abren al ser humano a la dimensión religiosa y a valores humanos que puedan iluminar su vida.
  • La comunidad o el grupo como el espacio de crecimiento fraternal en donde se testimonia y se vive la fe, se experimentan, por inmersión, los valores evangélicos. Apadrinamiento y acompañamiento de comunidades adultas.
  • La orientación solidaria y el compromiso: encuentro e implicación con realidades de pobreza y

Marginación, experiencias de solidaridad y servicio a los más necesitados.

  • Reconocer y favorecer el protagonismo de los mismos jóvenes y favorecer la participación de todos los jóvenes: Espacios y tiempos amplios para facilitar la inserción, itinerarios abiertos, diversificados, con capacidad de adaptación, distintos grados de adhesión, favorecer la gestión de los jóvenes.
  • En clave vocacional: favorecer la identificación con un estilo de vida estable, proponer la opción por Jesús y las opciones sucesivas que concreten su segui­miento hasta la elección de la vocación o estilo de vida al que se es llamado por Dios en la Iglesia.