El Sueño de Nuestro Dios

Jesús

En realidad esta historia arranca de mucho más atrás. Podemos verla ya presente en la misma creación del hombre y del mundo. Entonces, Dios nuestro Padre, al formar al primer hombre, ya imprimió en su interior la capacidad y la vocación al amor como el mejor de sus regalos y, con ello, posibilidades inmensas de desarrollarse y ser feliz. Sin embargo, quiso dejar al hombre en libertad para responder. El “no” del hombre en aquel momento se interpuso en el Sueño del Padre, pero de ningún modo acabó con él.

Durante muchos años ha seguido la oferta de comunión de ese buen Dios empeñado en que el hombre viva en plenitud: se manifestó cercano a un pueblo, Israel, al que eligió por medio de Abraham. Liberó al pueblo de la esclavitud en Egipto a través de Moisés, e hizo alianza con él. Envió mensajeros, Jueces, Reyes, Profetas, para guiar al pueblo y renovar la alianza que continuamente habían roto. Pero, no fue suficiente todo esto para vencer el egoísmo y la monotonía en la que se obstinaba el hombre.

Fue entonces cuando el Padre se decidió a mandarnos a su Hijo, hecho hombre como nosotros. Pensó que sólo Él, Jesús, podría de verdad llevar a cabo este sueño de comunión y vencer la resistencia del hombre, vencer el pecado, e inaugurar una nueva etapa en la relación del hombre con Dios. En Jesús, el Padre ha puesto a nuestro alcance la comunión con Él, con los demás, con la naturaleza, y nos da la posibilidad de realizarla como la vocación más íntima que siempre ha querido para nosotros. Ahora, mirando a Jesús, sabemos el proyecto al que estamos llamados y, aceptándolo, nos sentimos hombres nuevos según Él.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*
Website

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.