Pedagogía

Hogar

Participamos en la misión de la Iglesia que es extender el Reino de Dios con una misión particular que nos transmitió Luis Amigó, expresar la misericordia de Dios con las personas necesitadas, alejadas, perdidas, en especial los niños y jóvenes en dificultad y sus familias.

Los Amigonianos han desarrollado en el transcurso de su historia, y continúan haciéndolo hoy, una pedagogía especial que convenimos en llamar Pedagogía Amigoniana. Su objetivo es la reeducación, rehabilitación, corrección y adaptación de niños y jóvenes que, por diversas situaciones, han entrado en conflicto consigo mismos o con la sociedad: jóvenes con carencias afectivas, familiares y sociales; con insuficiencias y disminuciones materiales y morales; con alteraciones de conducta y perturbaciones de personalidad.

Fundamentada en el Evangelio, la Pedagogía Amigoniana contempla en cada joven la actualización del misterio de Cristo. Por eso ha tomado y asimilado algunos pasajes del evangelio en los que encuentra perenne inspiración para la acción pedagógica: el Buen Pastor, la oveja perdida, el hijo pródigo…

Propugna un estilo educativo que parte de la acogida y la aceptación incondicional por parte de los educadores y de la comunidad educativa, con una presencia encarnada y testimonial, en un clima de afecto, de familia, que hace del educando el artífice principal de su crecimiento, respeta su libertad y su propio ritmo y le lleva a tomar conciencia de su dignidad como persona e hijo de Dios.

La Pedagogía Amigoniana requiere, para su puesta en práctica, de educadores, religiosos y laicos, que hayan asumido su mística, que vivan su fe y el Carisma Amigoniano, de personas que estén en talante de crecimiento, trabajen en equipo de educadores y se preparen científica y técnicamente para esta misión.

Las notas características de esa Pedagogía son:

  1. Personalizada: La Pedagogía Amigoniana, aun valorando la dimensión social del hombre, parte de la valoración del individuo como persona en su entidad única e irrepetible, sujeto de derechos inalienables, objeto principal de su solicitud. El tratamiento pedagógico se ajusta a las peculiaridades y condiciones biopsicológicas de cada uno.
  2. Integral: la Pedagogía Amigoniana tiene en cuenta todos y cada uno de los aspectos de la personalidad: físico, afectivo, volitivo, intelectual, técnico y espiritual. Tiende a la formación integral del hombre equilibrado y responsable.
  3. Dosificada: Según la capacidad receptiva del alumno se regula la intensidad de las medidas terapéuticas; éstas se aplican progresivamente, sin forzar los pasos de la maduración psicológica, y se acomodan a las características y posibilidades del educando.
  4. Preventiva: El tratamiento educativo intenta salvar al joven de nuevos males, prevenir las recaídas, encauzar, afianzar y robustecer la personalidad,.. Los mecanismos estimulantes (notas, vales…) son de apoyo, preventivos más que coercitivos.
  5. Familiar: Las relaciones y convivencia entre alumnos y educadores se apoyan en elementos afectivos y paternales. El ámbito de intercomunicación está formado por pequeños grupos llamados “familias” que permiten unas relaciones personales primarias y que disponen de locales adecuados para crear un clima de familia. Implica a la propia familia del joven en el proceso educativo mismo, pidiéndole su creciente y progresiva colaboración.
  6. Terapéutica: es propio de la pedagogía Amigoniana curar traumas, subsanar deficiencias, compensar carencias, desarraigar malos hábitos, corregir desadaptaciones. Realiza esta tarea después de hacer el diagnóstico de la personalidad del alumno y aplicando las medidas oportunas.

Los tiempos van cambiando y, con ello, también nuestros métodos. Hoy las Hermanas y los Hermanos Amigonianos vivimos esta misión en los siguientes ambientes: 

  • Centros especializados de ayuda a los jóvenes: de observación para detectar sus dificultades; de protección para protegerlos de un ambiente familiar adverso; de readaptación social que buscan rehabilitar a los infractores de la ley.
  •  Hogares o casas de familia: para acogerlos y acompañarlos hasta su plena autonomía social y laboral cuando no tienen una familia adecuada.
  •  Escuelas y colegios en donde se ayuda a los niños y jóvenes académicamente, pero también en su formación humana y cristiana, y se tiene una atención especial con aquellos que presentan mayores dificultades.
  •  Parroquias y barrios marginados: en donde se presta un servicio pastoral a todos y se tiene una atención especial por los niños y jóvenes en dificultad, ayudándolos en su propio ambiente social y junto a sus familias.
  •  Comunidades Terapéuticas para drogadictos y otras problemáticas: Buscan reconstruir la persona y ayudarla a liberarse de su adicción.
  • Cárceles de menores, ejerciendo como capellanes; Consultorios psicopedagógicos, Centros juveniles, asociaciones…
  •  Las Hermanas se dedican, además, al cuidado de enfermos, ancianos, pastoral social y a las misiones en países pobres.

Nuestro trabajo con los jóvenes brota y está fundamentado en nuestra experiencia y vivencia de fe. En todos estos ambientes nos hemos hecho cercanos a los jóvenes, hemos compartido su misma vida, les hemos expresado nuestro amor, les hemos invitado a vivir la fe y les acompañamos en el proceso de su recuperación.